A veces, el paso de fe más difícil es poner en manos de Dios aquello que más nos cuesta soltar.
Hay momentos en los que quisiéramos tener una explicación para todo. Saber cuándo llegará una respuesta, cómo se resolverá una preocupación o por qué algo que deseábamos tanto tomó otro rumbo.
Rezamos, hacemos planes, buscamos soluciones… y aun así hay cosas que escapan de nuestras manos.
Es ahí donde podemos aprender a vivir el abandono a la voluntad de Dios: entregarle nuestra vida con la confianza de quien sabe que es amado, incluso cuando todavía no comprende el camino.
¿QUÉ SIGNIFICA ABANDONARSE EN DIOS?
El santo abandono nace de reconocer que somos hijos de un Padre que nos ama. Podemos presentarle nuestros deseos, trabajar por ellos y, al mismo tiempo, aceptar que nuestra mirada es limitada.
Catholic Link explica que esta confianza se vive en lo cotidiano: poniendo de nuestra parte y dejando en manos de Dios aquello que no podemos controlar.
Pensá en una preocupación que hoy ocupa mucho espacio en tu corazón. Quizá ya hiciste lo que estaba a tu alcance, pero seguís repasando las mismas posibilidades, como si pensar un poco más pudiera asegurarte el resultado.
Abandonarte puede comenzar con una oración sencilla: «Padre, vos conocés lo que deseo. Ayudame a reconocer el bien que puedo hacer hoy y a confiarte lo que todavía no puedo resolver».
JESÚS TAMBIÉN LLEVÓ SU ANGUSTIA AL PADRE
En Getsemaní, Jesús expresó su dolor y pidió al Padre que apartara de Él aquel cáliz, mientras se disponía a cumplir su voluntad (cf. Lucas 22, 42).
Su oración nos enseña que podemos acercarnos a Dios con lo que sentimos. No necesitamos esconder el miedo ni encontrar palabras perfectas.
En una catequesis recogida por Vatican News, el Papa Francisco presenta la oración de Jesús como una escuela para aprender a escuchar al Padre y poner nuestra vida en sus manos.
Podés llorar, hacer preguntas y pedir que una situación cambie. También desde ahí puede crecer la confianza.
LA CONFIANZA SE VUELVE ACCIÓN
Buscar la voluntad de Dios implica discernir y responder al bien que reconocemos: cuidar a nuestra familia, cumplir nuestros compromisos, pedir perdón, buscar ayuda o tomar una decisión pendiente.
Si estás buscando trabajo, podés rezar y seguir enviando tu currículum. Si una relación necesita atención, podés encomendarla a Dios y abrir una conversación sincera.
La fe también nos mueve a buscar protección ante el daño y a actuar frente a la injusticia. El Papa Francisco recuerda que en el mundo existen realidades contrarias al plan de Dios; pedir que se haga su voluntad nos compromete a transformar el mundo con amor.
UN PEQUEÑO EJERCICIO PARA HOY
Buscá unos minutos de silencio y preguntate:
• ¿Qué preocupación necesito poner hoy ante Dios?
• ¿Qué paso concreto puedo dar con responsabilidad?
• ¿Qué resultado necesito dejar de intentar controlar?
Después, rezá despacio el Padre Nuestro. Al llegar a «hágase tu voluntad», quedate un momento en esas palabras.
Tal vez la incertidumbre continúe. Podés volver a esta oración cada vez que lo necesités.
ORACIÓN
Padre bueno, vos conocés mis deseos, mis miedos y lo que hoy me cuesta comprender.
Dame luz para reconocer tu voluntad y valentía para responder a ella. Enseñame a cumplir con amor lo que me corresponde y a confiarte aquello que supera mis fuerzas.
Sosteneme en la espera y ayudame a caminar cerca de vos, un día a la vez.
Amén.
FUENTES DE APOYO
Catholic Link: reflexión sobre el santo abandono, de María Claudia Arboleda.
https://catholic-link.com/santo-abandono/
Vatican News: Como Jesús, abandonarse en las manos del Padre en la oración.
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-11/papa-catequesis-oracion-es-abandonarse-manos-del-padre.html
ACI Prensa: Acto de confianza, como lectura complementaria.
https://www.aciprensa.com/recurso/1803/acto-de-confianza
Catequesis del Papa Francisco sobre el Padre Nuestro: «Hágase tu voluntad», 20 de marzo de 2019.
https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2019/documents/papa-francesco_20190320_udienza-generale.html
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