Quizá imaginás la santidad como una vida extraordinaria, lejos de tus responsabilidades y de tus cansancios. Santa Teresita del Niño Jesús nos invita a acercarnos a Dios desde nuestra pequeñez.

CONFIAR SIN ESPERAR A SER PERFECTOS

Teresa de Lisieux fue una religiosa carmelita, proclamada doctora de la Iglesia en 1997. Su camino espiritual parte de reconocer los propios límites y confiar en Jesús. No se trata de negar las dificultades, sino de dejar de creer que podemos alcanzar la santidad únicamente con nuestras fuerzas.

Su pequeño camino nos ayuda a mirar de otra manera lo cotidiano: un deber realizado con amor, una respuesta paciente o un servicio discreto pueden expresar una entrega real a Dios.

LO PEQUEÑO TIENE UN ROSTRO

Hoy podrías empezar por una persona. Tal vez alguien en casa necesita que escuchés su historia sin revisar el teléfono. Quizá un compañero agradecería una ayuda que nadie va a aplaudir. No necesitás buscar una escena perfecta: prestá atención a la que ya tenés delante.

Eso no significa aceptar injusticias ni callar lo que hace daño. Amar también requiere hablar con verdad, pedir ayuda y cuidar a quien es vulnerable.

PARA LLEVARLO A LA VIDA

Elegí una tarea que normalmente hacés de mala gana. Antes de comenzarla, ofrecela a Dios por alguien. Al terminar, observá qué cambió en tu manera de estar presente, aunque nadie haya notado tu esfuerzo.

PREGUNTA PARA EL CAMINO

¿Qué pequeño gesto puedo vivir hoy con más amor y menos necesidad de reconocimiento?

ORACIÓN

Jesús, recibí mi pequeñez. Enseñame a confiar en vos y a poner amor en lo que hoy me corresponde. Amén.

FUENTES Y CRÉDITOS

Redacción original para Emaús.cr, con apoyo de la ficha «Santa Teresita del Niño Jesús», de ACI Prensa.

Fuente: https://www.aciprensa.com/santos/teresita.htm

Las aplicaciones cotidianas y la oración son propuestas editoriales para Emaús.cr; no son citas de la santa.